Translate

8/6/15

DE LA COSTA A ARUCAS



La costa aruquense podemos dividirla en dos tramos: el primero relativamente llano y menos accidentado, comprende desde San Andrés hasta El Puertillo, presentando en su recorrido varias playas de arenas negras, cantos redondos y gravas; el segundo, mucho más agreste, se extiende desde El Puertillo hasta Tinocas, presentando una morfología bastante accidentada, dibujando una línea litoral muy recortada y abrupta en la que dominan las formas acantiladas. Algunas de estas playas son: San Andrés, Playa de Quintanilla, Los Charcones y la Playa de El Puertillo.
 
 
En escasos catorce kilómetros, este litoral ofrece todo un espectáculo geológico, de lavas fonolíticas que adoptan infinidad de formas caprichosas, así como florístico, faunístico, histórico y etnográfico. A lo largo de este recorrido, existen algunos enclaves significativos como: Los Charcones, el Charco de las Palomas, Punta Camello, Salinas del Bufadero, Cuevas del Guincho, La Burgaera, la Cala de Cebolla, Cueva de las Palomas y la Punta de Arucas, entre otros.
 
La ciudad de Arucas es una comarca portadora de grandes valores arquitectónicos y urbanísticos. Su casco urbano, declarado de interés histórico-artístico, es cita ineludible para los visitantes
 
Juan Martin
 
   
Un eslogan de los años setenta definía Arucas como “La ciudad de las flores”. Otro lo hacía bajo el lema “Arucas, piedra y flor”, en referencia a algunos aspectos destacados de este núcleo del norte de Gran Canaria, como su singular patrimonio arquitectónico, íntimamente vinculado a la cantería local, el verdor del “mar” de plataneras que entonces rodeaba la ciudad, en particular su fértil vega, y la frondosa impronta que aún hoy confiere a su casco histórico uno de los jardines más notorios del archipiélago: el Parque Municipal o Parque de Gourié.


MariaTeresa Díaz Gil 
 


 
José Luis Araña

 Este espacio ajardinado, cuyo origen se remonta a la época del Mayorazgo de Arucas, constituye en la actualidad un auténtico pulmón verde, el cual, con el telón de fondo del océano Atlántico y la montaña que lleva el nombre de la localidad, atrae los pasos de visitantes y residentes que buscan el frescor de este bello rincón de la ciudad. Junto a su riqueza floral, en él destacan elementos de singular interés arquitectónico y etnográfico, como la antigua casa y jardín de Gourié, los muros de cantería, la red hidráulica, con sus cantoneras y fuentes, etc. 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
                   Aurora Jiménez


 
 
 Lola Baeza

En realidad se trata de uno de los lugares más entrañables del centro histórico de Arucas, en donde se entremezclan las funciones de recreo, culturales, paisajísticas, ambientales y de conservación, ya que reúne un importante número de especies botánicas autóctonas y exóticas de gran valor ornamental.  
 
 
 
 





 
Con sus aproximadamente 10.000 metros cuadrados, el Parque Municipal de Arucas constituye un auténtico jardín botánico que reúne unas doscientas plantas ornamentales de todo el mundo, incluyendo además varias especies de la flora autóctona canaria. En él se combinan dos estilos de jardinería: el inglés, caracterizado por las zonas arboladas, y el versallesco, con sus estanques y parterres que dibujan diversas formas geométricas. Asímismo, alberga un interesante patrimonio etnográfico constituido por la mansión de Gourié, la portada principal de acceso a la misma, los muros de cierre de los jardines y la red hidráulica que atraviesa todo el recinto, destacando la Cantonera Real o del Reparto, la Acequia de San Juan y la Fuente del Pilar. 


 
 

 


No hay comentarios: