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31/1/16

VIENTO Y VELAS

Muchos veleros logran destinos donde no les gustaría estar, porque se embarcaron en el primer viento que sopló. Se dejaron engañar por la corriente, por el ímpetu del viento que soplaba sin cesar y fueron llevados rápidamente a lugares donde nadie desea estar.
Los vientos simplemente existen, es preciso elegir el sendero para llegar a la meta deseada, entonces ubicar el velero en la corriente que lo lleva hasta puerto seguro. Todo es cuestión de elección.




 JOSE LUIS ARAÑA
                                          MARIA TERESA DIAZ






                                  MARIE CARMEN PASCUAL






El viento

El velero no determina la circunstancia pero tiene la capacidad de elegirlas y navegar a través de ellas experimentando lo que representan.  




Los vientos simplemente existen, son situaciones externas al velero, se producen por el más pequeño movimiento en un punto indeterminado del universo; nunca ocurren por casualidad, su misión es provocar el movimiento.
Desde el viento más recio a la delicada brisa, existe una razón de ser en el proyecto de la mente Divina.

LOLA BAEZA


Es absurdo pretender controlar su fuerza, lo sensato es preparase y aprovechar su potencial para no perder la energía gratuita del universo.
Un velero en alta mar, con la ruta clara y las velas elevadas, puede captar a su favor hasta la más leve brisa que se mueva sobre el mar y encaminarse a una mejor corriente de aire que lo aproxime a la meta.
Ningún viento, por muy favorable que sea, podrá incidir sobre un velero con velas caídas para llevarlo a su destino.
Los vientos simplemente existen, ellos soplan casi siempre en forma constante y en todas las direcciones, este conocimiento debe ser suficiente para mover sensatamente el velero a la mejor corriente, para estar preparado y tomar las buenas circunstancias en función de la meta trazada.
Aunque los vientos no dependen del velero, los sueños hacen que ellos sucedan porque la mente divina se conecta con los anhelos más auténticos del corazón.
La historia de los veleros siempre registra el paso de un buen viento. El corazón guarda el recuerdo de los mejores vientos, muchas veces aprovechados y otras no. Sin embargo la añoranza de volver a sentir un viento favorable se convierte en la amargura del que no estuvo preparado.
El velero no es responsable de la llegada de los buenos vientos, con todo, debe estar siempre listo para cuando estos lleguen.
En este trabajo de preparación constante no hay que descuidar ningún detalle que impida entrar en la corriente y navegar hacia el destino trazado, cuando un buen viento esté de paso.

MC PASCUAL


La naturaleza de los vientos es el movimiento, ellos pasan haciendo su tarea, permitiendo que los veleros puedan llegar a sus destinos y dinamizar la vida de los puertos.
Nunca se repite un viento con la misma dirección, fuerza y duración, en el mismo tiempo y lugar; casi siempre los vientos aparecen de forma sorpresiva y en cualquier tiempo y lugar.

MARIA TEREZA DIAZ

                        LOLA BAEZA

Nunca es saludable recordar el buen viento que no se pudo aprovechar, lo sensato es prepararse para la llegada de otra posibilidad o dirigir el velero hacia corrientes ya identificadas, con el sueño de encontrarse en un buen rumbo.
El velero sabe que en ciertos casos es preciso dejar pasar un buen viento, especialmente cuando sopla en dirección contraria al destino trazado por el corazón.
Cuando se renuncia a un viento fuerte que intenta sacar al navío del sendero escogido, ciertamente un mejor viento soplará a favor. En ese caso las velas esperan con paciencia y madurez.
Muchos veleros logran destinos donde no les gustaría estar, porque se embarcaron en el primer viento que sopló. Se dejaron engañar por la corriente, por el ímpetu del viento que soplaba sin cesar y fueron llevados rápidamente a lugares donde nadie desea estar.
Los vientos simplemente existen, es preciso elegir el sendero para llegar a la meta deseada, entonces ubicar el velero en la corriente que lo lleva hasta puerto seguro. Todo es cuestión de elección.